El arte de crear velas con nombre propio en Lanzarote

En Lanzarote, entre pruebas de combustión, aromas y pequeños detalles que no siempre se ven en una fotografía, Dunia ha construido un proyecto muy personal: LÜM. Su espacio de trabajo no es un estudio profesional, sino un rincón de su propia casa, con una mesa, unas estanterías y muchísima dedicación cada tarde.

“El momento en el que realmente pensé que esto estaba funcionando no fue una venta concreta, sino empezar a recibir pedidos prácticamente todos los días”
Dunia, madre de un niño de cuatro años y creadora de LÜM, cuenta que el proyecto que nació hace apenas unos meses y que compagina con su actividad habitual. Su camino como emprendedora surgió de una inquietud muy clara: dejar de ver las velas como algo que simplemente le gustaba y aprender de verdad a elaborarlas.
Una pasión hecha oficio
Dunia se formó con un curso de elaboración de velas y, desde entonces, no ha dejado de experimentar.Sus tardes están dedicadas a preparar los pedidos de LÜM, estudiar qué pabilo necesita cada recipiente y comprobar cómo se comporta cada vela durante la combustión. Tres ideas guían su forma de trabajar: aprender, probar y no conformarse hasta sentirse segura del resultado.

“Cuanto más aprendía, más me interesaba todo lo que hay detrás de una vela: no solamente su estética o su aroma, sino su combustión, los diferentes pabilos, la cera, los recipientes y cómo cada elemento puede modificar el resultado final”
Retos y aprendizajes de emprender
Uno de los mayores retos de Dunia ha sido dominar la parte técnica que no se ve a simple vista. La fragancia, la cera, el recipiente o las decoraciones pueden alterar la combustión, así que cada nuevo modelo exige volver a probar.
A quienes se plantean emprender, Dunia les da un consejo directo: “Aprender primero y probar después, tantas veces como sea necesario. Hay que aceptar que no todo va a salir bien a la primera. Equivocarse, modificar y volver a probar también forma parte del proceso”.

“Puedes estudiar cuál es el pabilo que corresponde teóricamente al diámetro de un recipiente y, aun así, descubrir durante una prueba que esa combinación concreta no funciona como esperabas”
Una propuesta única en el sector
Utiliza cera natural, cuida la calidad de los aromas y realiza pruebas reales de combustión antes de ofrecer cualquier modelo. También observa cómo afectan las fragancias al color de la cera y cuida al máximo la presentación, con packaging, sellos y pegatinas propias.

Lo que distingue a LÜM es la atención que Dunia pone en lo que no siempre se aprecia en una fotografía.
Pero, sobre todo, LÜM se distingue por la personalización. “El aroma es algo extremadamente personal. Puedo orientar o recomendar, pero siempre intento escuchar primero qué le gusta a esa persona”, señala Dunia. Esa cercanía ha hecho que muchos clientes, con el tiempo, lleguen a confiar en su criterio para elegir el recipiente, el diseño o el aroma de su próxima vela.
Un espacio propio con Webador
En el proceso de dar a LÜM una imagen más profesional, la página web ha tenido un papel importante. “No quería que se percibiera únicamente como alguien que hace velas en casa y las publica en redes sociales, sino empezar a construir una marca con su propia identidad”, explica Dunia.

Aunque contó con la ayuda de un profesional para poner en marcha la web con Webador, desde entonces la ha ido gestionando ella misma. “Me ha resultado una plataforma cómoda y sencilla de gestionar, especialmente para realizar cambios de diseño, colores, contenido o añadir páginas cuando lo necesito”, cuenta. Para un proyecto pequeño que sigue creciendo, poder adaptar la web sin depender constantemente de conocimientos técnicos ha sido clave.
Dunia recomendaría Webador a otros emprendedores, sobre todo a quienes buscan una página profesional que puedan actualizar después de forma sencilla, sin necesidad de conocimientos avanzados de desarrollo.
Emprender con paciencia y confianza

Para Dunia, el verdadero valor de LÜM no está en una venta puntual, sino en la confianza que construye con cada cliente. “Cuando alguien compra una vela y después me pide otra, siento que me está diciendo muchas cosas a la vez: que le gustó cómo quemó, que disfrutó del aroma, que le gustó el recipiente y la presentación y que la experiencia en conjunto hizo que quisiera repetir”.
Esa es, precisamente, la filosofía que resume su forma de trabajar: “La estética hace que alguien se fije en una vela; la calidad y la experiencia son las que hacen que vuelva”.
¿Quieres descubrir más sobre LÜM y sus velas artesanales? Visita su página web velaslum.es o síguela en redes sociales. Porque, como dice Dunia, cada vela debería sentirse como si estuviera hecha, de verdad, para quien la enciende.
